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Señora: Agradezco de antemano su invitación de realizar una sesión a Dana, su esclava que tan graciosamente me ha confiado, y en su nueva Escuela que será también la sede del Fetish Café®. Aunque el espacio esté aún en construcción quizá por ello tenga precisamente más valor y más morbo. Siguiendo sus instrucciones Dana no sabe ni sospecha nada. Cree que vamos a ayudarla como otras veces en estas semanas de tanto ajetreo. Y, atendiendo sus ordenes, sugeriría que ya en la Escuela, en la entrada y sin mediar palabra Vd. me ordenara vendarle los ojos y hacerla desnudar completamente. Irá, como es habitual, rasurada y sin ropa interior, por lo que solo se deberá sacar el vestido y las medias. Luego ya se la podría hacer bajar al subterráneo y allí la obligarla a que se arrastrase como un gusano hasta la mazmorra para dejarla allí durante media hora. Sé que a ella esa soledad la inquieta mucho. Luego, más tarde podría sonar un timbre y que ella oyera abrir y cerrarse la puerta, de tal forma que ella pueda creer que llega más gente. Ya sabe cuanto nos gusta y excita que en las sesiones participe más gente. Pero si no es posible, con esa estratagema creo que será suficiente. sí, podríamos bajar y en silencio sacarla de la mazmorra y atarla de tal forma que quede todo su culo bien abierto y expuesto para que pudiera flagelarla y pegarla a su gusto y si lo cree conveniente sería un placer por mi parte ayudarla en ese cometido. Luego se la podría penetrar indistintamente o al unísono por sus dos agujeros hasta que sus gemidos de placer y de dolor le parezcan a Vd. suficientes. Dado el estado del suelo por las obras, traeré toalla y jabón corporal para que esa suciedad no sea ningún obstáculo para el sometimiento total de su Esclava. Su esclavo Robert, presto siempre para atenderla. Muchas gracias Señora por esta oportunidad. Robert Vicius |
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